Compartes genes, compartes ADN. Compartes apellidos, historia, más de 20 años de historia en común. Compartes cumpleaños, días del padre, de la madre. Compartes épocas de exámenes, repasos de lecciones, aprobados. Compartes vacaciones. Compartes miles de desayunos, comidas y cenas.
Y llega un día en el que de pronto, no lo reconoces y te das cuenta de que has estado casi toda tu vida conviviendo con un extraño.
Ni el día de Reyes que era el único día del año en el que era capaz de olvidarme de las mierdas familiares por un momento me lo vais a respetar. Estoy harta. HARTA.
Y ya no sé si debería quedarme tanteando la orilla del barrizal o hundirme de todo en el fango.
No subject
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Diseño e iconos por N.Design Studio | A Blogger por Blog and Web




4 comentarios:
Animo, vamos!
Las mierdas familiares... ya es hora de darles una buena patada en el culo!
Me molaría un orujito y una julie andrews contigo.
Animo preciosa :*******
Bueno, ya sabes que yo no creo en la familia. En ningún tipo de familia.
Así que no permitas que te jodan, no tienes que aguantar mierda de nadie solo por compartir cierto porcentaje de carga genética (a no ser que haya por medio una herencia de unos cuantos millos de euros, claro XD)
ESo!
Publicar un comentario en la entrada