Por qué ya no voy al pueblo

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Cada dos años (o cada año, si ha sido especialmente chungo - anímicamente hablando) a finales de agosto, coincidiendo con la proximidad de mi cumpleaños y con la vuelta al cole en general (ambas cosas bastante deprimentes) suelo entrar en modo Jorge Manrique y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, y me entra morriña del pueblo. O mejor dicho, me entra morriña de cuando era pequeña y pasaba los veranos en el pueblo.

Mi pueblo (que en realidad no es mío sino el de mi madre- porque yo nací en Madrid, en Cuatro Caminos), está en plena Mancha manchega, en esa zona donde todos presumen de que El Quijote pasara por allí (el concepto de "ficción" digamos que les es bastante ajeno). Para más señas, Daimiel, provincia de Ciudad Real. Capital mundial del joé qué calor.

Así que como tengo morriña de aquellos veranos en bicicleta por el pueblo, de ir al bar con mi padre a beberme una salobreña, de noches en el parterre con un polo de horchata y de migas en casa de la prima de mi madre, para allá que fui. Craso error.

Llego y las vecinas de mi madre (porque nuestra casa allí es una de éstas corralas con varios vecinos) me miran con curiosidad, como que no me ubican muy bien. Una de ellas me pregunta que si tengo hijos (?!) y yo digo que nonono y salgo corriendo porque una conversación que empieza así no puede terminar bien. Como excusa para huir me voy con mi padre a comprar comida, y en vez de aquellas salidas idílicas en las que nos íbamos al bar de los viejos (porque estaba más barato) y mientras yo me tomaba una salobreña él se tomaba un botellín (mientras arreglaba el mundo con los discutiendo con los parroquianos), nos tenemos que ir a la otra punta del pueblo (con todo el fresquete manchego de la una del mediodía) escuchando sus lamentos.

Volvemos, y a comer. Pero antes hay que abrir la mesa, y la mesa está mal montada y no se abre. Hay que desmontarla. Va a por las herramientas, y el candado de la despensa no se abre. Más lamentos. Más gruñidos. Pero esta vez son de mi estómago.

Por fin conseguimos abrir la mesa, y comer. Se van mis tíos a una habitación a dormir la siesta y mi padre a otra. Nos quedamos mi madre y yo tiradas en el sofá viendo la tele.

Zupe: Tengo caloooorrrrr...
Darth Isabel: Eso es la reacción de la comida.
Zupe: ¡Pero si comimos hace tres horas! T_T


Luego se despiertan de la siesta, y nos ponemos a ver los toros. Yo saco la DS para olvidar. Al cabo de un rato se decide ir a dar una vuelta por el pueblo, a ver si hay alguien de la familia (lejana) en casa.

No hay nadie (normal! fijo que se han derretido) así que nos vamos a dar una vuelta a la feria (o falta de, porque es lo que tiene ir dos días antes de que empiecen las fiestas, que no hay nada), y por el pueblo en general, mientras mi madre y mi tía juegan al divertido juego de: "Aquí vivía" (consiste en que nombras a quién vivía en una casa, pero no vale nombrarle directamente, tienes que empezar por toda su parentela: "el primo de fulanito, que se casó con menganita, que trabajaba en nosedonde con zutanito"). Nos tomamos una caña y un helado y nos vamos a cenar (y luego dicen que yo como mal). Cenamos (en la habitación donde yo voy a dormir en el sofá) pero no parece que tengan prisa por irse a la cama.

Darth Isabel: (A mi padre y a mi tío) Salid a tomar el fresco.
Hermana de Darth Isabel: Eso, que nosotras nos quedamos aquí viendo lo que queramos.
Zupe: (Bueno, técnicamente...)


Así que mi madre y mi tía se quedan conmigo (y con el mando de la tele) viendo "Noche de fiesta" pero en manchego T_T Al cabo de un rato se asfixian de calor y se salen también "al fresco", así que apago la tele y la luz y me echo a dormir. Al cabo de un rato empieza a sonar música Death Metal a toda ostia. Resulta que hay un concierto de música local y retumba todo. Me pongo los cascos con mi música y dejo de sufrir. Me estoy quedando ya frita cuando *clonk* de la puerta: Entra mi pattre.

Pattre: Me voy a traer un colchón aquí, que hay menos ruido. ¿Te importa que me venga aquí a dormir contigo?
Zupe: ¿Y por qué no me voy yo, que es más fácil?
Pattre: Ah, pues sí. Bueno, no, que tú tienes que descansar (lógica aplastante) *Clonk de la puerta otra vez*
Zupe: Zzzzzz...
*Clonk*
Darth Isabel: Entonces, ¿te quedas a dormir tú aquí?
Zupe: Ti... (¡_¡)
Darth Isabel: Ah, vale *Rrrriiisss -persianas- Rrrrrisssss... ¡Clonk!*


Y así me quedé durmiendo, mecida por el arrullo del death metal como si lo estuvieran tocando en la habitación de al lado... hasta que a las ocho menos algo de la mañana... *Clonk* La puerta. Mi pattre *Clonk* Vuelve a cerrar. Será que viene al baño. Pero no, *clonk* otra vez y viene toda la troupe, con churros. Se encierran en la cocina, pensando que está insonorizada. Me cabreo y me voy a la ducha (que sólo tiene agua fría porque el calentador no estaba encendido T_T)

Así que ante la sorpresa general, digo que me voy. Esta vez no han sido ni 24 horas en el pueblo.

Moraleja: Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Es que la memoria es una putilla.